Información para pacientes sobre
la Mamografía
¿Qué es una
mamografía? Una mamografía es un examen radiográfico de la mama (radiografía).
La imagen permite apreciar al tejido mamario y la existencia de aumentos de
consistencia, quistes, tumores, etc. Generalmente se realizan en dos
proyecciones, de arriba abajo y lateral.
¿Para qué se indica?
El cáncer de mama es el cáncer más frecuente del sexo femenino, y la causa de
muerte por cáncer más importante. La mamografía se ha demostrado como la técnica
de diagnóstico precoz con mejor relación coste/beneficio, tratándose de una técnica
sencilla, rápida, y de valor como prueba diagnóstica para la detección
de las lesiones cancerosas mamarias.
El desarrollo de los programas de detección precoz de cáncer de mama han
permitido, además de reducir la mortalidad por este cáncer, el tratar los
tumores mamarios en fases más tempranas, con técnicas quirúrgicas menos
agresivas, y con mejores respuestas terapéuticas.
En la Unión Europea está recomendada la realización de mamografías, en
dos proyecciones por cada mama, cada dos años en mujeres de 50 a 70 años. Además,
se recomienda su realización cuando en la exploración mamaria existe alguna
anomalía que el médico considera debe ser estudiada, o en el caso de mujeres
con antecedentes familiares de cáncer de mama en edades más precoces y con
mayor frecuencia.

¿Cómo se realiza?
Antes de la realización de la mamografía se suele hacer una pequeña recogida
de datos de antecedentes de la mujer.
Para la realización de las mamografías, la mujer debe de tener el torso
desnudo, sin joyas ni colgantes. Para su realización, se coloca la mama entre
dos superficies, bajo una de las cuales se sitúa la placa en la que se
proyectan los rayos X que atraviesan la mama. Para garantizar una calidad
suficiente, es necesario comprimir la mama entre las dos superficies, hecho que
suele resultar molesto, e incluso doloroso, especialmente en mamas muy densas y
grandes. No obstante, son molestias tolerables y pasajeras.
Tras la realización de la placa en cada proyección, el/la técnico
comprueba la calidad de las imágenes e informa a la paciente de que puede
vestirse. Las placas son leídas e informadas por médicos especialistas en
radiología, con formación específica en mamografías.
¿Qué riesgos
conlleva? Como todas las radiografías, la realización de una mamografía
supone la exposición a una pequeña dosis de radiación. Si bien los mamógrafos
actuales tienen una gran sensibilidad y exigen dosis cada vez menores, no debe
de olvidarse el riesgo de exposición que ello conlleva.
Todos los programas de detección precoz están sujetos a controles de
calidad tanto de la radiación emitida y recibida por la mujer, como de la
propia técnica de realización, para asegurar la mejor calidad posible de
imagen con la menor exposición.
No debe de realizarse la mamografía en una mujer embarazada, y por ello es
práctica frecuente la realización durante el periodo o los días
inmediatamente posteriores.
No se recomienda la realización de mamografías rutinarias fuera del tramo
de edad establecido en los programas de screening, o si no están indicadas por
el médico, como consecuencia de algún factor de sospecha en la exploración o
porque la mujer tiene factores de riesgo que la indican.
¿Qué hacer
tras conocer los resultados de una mamografía? En el caso de las mamografías
realizadas por los programas de detección precoz, usualmente el resultado se
envía a través de correo a la paciente, informándole de cuándo debe de
volver a repetirse la mamografía si el resultado es negativo. En caso de
resultado dudoso o positivo, en el mismo comunicado se cita a la mujer a la
consulta clínica para llevar a cabo las pruebas complementarias necesarias:
biopsia, termografía, ecografía, entre otras, así como iniciar el tratamiento.